El dolor lumbar es una de las principales causas de consulta en Chile. Puede aparecer de forma repentina o mantenerse por semanas, afectando el descanso, el trabajo y el rendimiento físico. En QuiroCore entendemos el dolor como una señal del cuerpo que pide atención, no solo como una molestia a “tapar”.
En este artículo revisamos causas frecuentes, síntomas y señales de alarma, y el abordaje quiropráctico combinado con masoterapia y ejercicios que utilizamos en Vitacura (Santiago) para aliviar, recuperar movilidad y prevenir recaídas.
¿Qué es el dolor lumbar? (definición y tipos)
La lumbalgia corresponde al dolor o rigidez localizada en la parte baja de la espalda (segmento L1-L5 y estructuras vecinas). Puede ser:
- Aguda: aparece tras un movimiento, sobrecarga o episodio puntual (días a 6 semanas).
- Subaguda: dura entre 6 y 12 semanas.
- Crónica: persiste ≥3 meses y suele relacionarse con patrones posturales, estrés y descondicionamiento muscular.
Aunque es muy común, no es normal vivir con dolor. Una evaluación a tiempo evita cronificarlos y reduce ausentismo laboral y deportivo.
Causas frecuentes del dolor lumbar
1) Posturas sostenidas y sedentarismo
Muchas horas sentados frente al computador o manejando generan sobrecarga en discos y articulaciones posteriores. El core (abdominales, multífidos, glúteos) se desactiva, el cuerpo compensa y aparecen contracturas paravertebrales.
Señal típica: rigidez matinal o al incorporarse de la silla.
2) Sobreesfuerzo y técnica deficiente
Levantamientos bruscos, rutinas de fuerza mal dosificadas o mala técnica al agacharse producen microlesiones y bloqueos articulares.
Señal típica: dolor agudo tras “mal movimiento” o entrenamiento intenso.
3) Desbalances y alteraciones biomecánicas
Dismetrías, basculaciones pélvicas, hiperlordosis o escoliosis leve cambian la distribución de cargas, favoreciendo dolor unilateral y episodios repetidos.
Señal típica: dolor que “cambia de lado” según la actividad.
4) Factores psicoemocionales
El estrés sostiene un tono muscular alto. Si falta descanso, hidratación o pausas activas, la zona lumbar se “defiende” con rigidez.
Señal típica: sensación de “espalda dura” al final del día.
5) Otras causas a descartar
Hernias/protrusiones discales, estenosis, facetas articulares irritadas o dolor referido desde cadera/sacroiliacas. Una evaluación clínica dirige los exámenes solo cuando corresponde.

Síntomas y señales de alerta
- Dolor punzante, quemazón o sensación de peso en la zona baja.
- Rigidez al inclinarse, ponerse calcetines o levantarse de la silla.
- Espasmos y limitación del rango de movimiento.
- Irradiación a glúteos o piernas (posible ciática), hormigueos.
Acudir a servicio de urgencia si hay pérdida marcada de fuerza, alteraciones de sensibilidad progresivas, compromiso de esfínteres, fiebre o dolor nocturno que no cede.
Evaluación en QuiroCore (Vitacura, Santiago)
- Historia clínica y contexto: inicio, actividades, deporte, trabajo, sueño y estrés.
- Screening postural y de movimiento: flexión, extensión, rotaciones, test de cadera y pelvis.
- Palpación y pruebas específicas: para definir si el dolor es miofascial, articular o mixto.
Criterios de imagen/derivación: solo si hay banderas rojas o déficit neurológico.
Tratamiento: aliviar el síntoma y corregir la causa
Ajuste quiropráctico (HVLA y técnicas suaves)
Aplicamos maniobras precisas y controladas sobre segmentos hipo/móviles para mejorar la biomecánica, disminuir la presión sobre tejidos irritados y restaurar la movilidad. En casos sensibles usamos técnicas de técnicas de baja velocidad o instrumentales.
Masoterapia descontracturante y liberación miofascial
El trabajo sobre paravertebrales, glúteos, piriforme y cadenas posteriores reduce puntos gatillo, baja el tono y potencia el efecto del ajuste. También utilizamos estiramientos asistidos.
Movilidad, fuerza y educación (plan activo)
- Movilidad segmentaria: “perro-gato”, basculación pélvica, rotaciones controladas.
- Fuerza del core: dead bug, superman, puente de glúteos, planchas progresivas.
- Higiene postural: ergonomía de escritorio, técnica para levantar cargas, pausas activas.
- Sueño y hábitos: colchón y almohada acordes, hidratación y manejo del estrés.
Frecuencia y progresión
En fase aguda solemos indicar 1–2 sesiones/semana las primeras semanas, luego espaciamos según evolución y adherencia al plan activo. Nuestro objetivo es que dependas cada vez menos de la consulta y más de tus hábitos.

Prevención y mantenimiento
- Pausas activas cada 45–60 min cuando trabajes sentado.
- Fortalecer glúteos y abdomen 2–3 veces por semana.
- Caminar o realizar actividad aeróbica suave (20–30 min).
- Técnica correcta al agacharse/cargar (cadera atrás, columna neutra).
Chequeos de mantención: ajustes y masaje periódico para evitar recaídas si tu trabajo/deporte es demandante.
Preguntas frecuentes
¿El “crujido” es obligatorio? No. Es solo una cavitación de gas articular. El objetivo es movilidad y función, no el sonido.
¿Siempre debo tomar radiografías? No. Solo si hay banderas rojas, trauma o evolución atípica.
¿Puedo entrenar con dolor lumbar? Depende. Ajustamos cargas y priorizamos patrones sin dolor; reintroducimos progresivamente.
El dolor lumbar es común, pero no inevitable. Con una evaluación adecuada, ajustes específicos, masaje terapéutico y un plan activo, es posible aliviar, recuperar movilidad y prevenir nuevos episodios. La clave está en abordar la causa, no solo “apagar” el síntoma, y en construir hábitos que sostengan el cambio.
Agenda tu evaluación en QuiroCore y recupera tu bienestar.





